Esta es nuestra metodología:

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El alumno, protagonista activo de su educación

El alumno/a es el centro y sujeto principal de nuestra acción educadora: todas las actividades de nuestro colegio están encaminadas a la consecución de su formación integral. Según su edad y grado de madurez fomentamos su implicación en la vida, actividades y órganos de participación del centro en un clima de diálogo y respeto. Los alumnos/as, por su parte, se comprometen personalmente en la consecución de los objetivos del centro y en el ejercicio de sus deberes y derechos.

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Los padres, primeros educadores

Los padres, primeros educadores de sus hijos/as, colaboran en el mantenimiento del Carácter Propio y en la realización del Proyecto Educativo en cuyos valores desean que sus hijos/as sean educados. Potenciamos su participación activa en el centro y cuidamos la relación familia-escuela.

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Cultivamos el trabajo en equipo

Acentuamos la dimensión comunitaria del proceso educativo; favorecemos las diversas formas de trabajo en equipo y, a través de ellas, la cooperación y la solidaridad.
Educamos la creatividad y la capacidad de expresión.

Potenciamos en los alumnos/as la capacidad de expresarse creativamente en las distintas formas de lenguaje: verbal, escrito, plástico, corporal, musical,…

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Los profesores, animadores de la educación

Los profesores/as ayudan al alumno a formar su personalidad y complementan la acción educadora de los padres. Colaboran activamente en la preparación, realización y evaluación del Proyecto Educativo

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Una concepción cristiana de la vida y del hombre

Orientamos la cultura y la educación de acuerdo con una concepción cristiana del mundo, de la vida y del hombre, favoreciendo el diálogo entre la fe y la cultura.
Adoptamos una metodología didáctica activa, abierta y flexible.

El Proyecto Educativo se inspira y concreta en una metodología didáctica activa, abierta y flexible que garantiza la fidelidad, tanto a los principios pedagógicos fundamentales -y su constante actualización-, como a los principios generales de la pedagogía marianista. De acuerdo con los rasgos específicos de la pedagogía marianista.

Realizamos nuestra labor de acuerdo con los rasgos esenciales de nuestro estilo pedagógico que se caracteriza por:

  • Un espíritu de familla en las relaciones interpersonales.
  • El respeto y la atención singular a la persona de cada alumno/a.
  • Un criterio abierto a las adaptaciones exigidas por los tiempos.
  • La autoridad entendida como servicio responsable y basada en relaciones de amor, entrega y dedicación plena.
  • El amor a la verdad que favorece una libertad responsable.
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Promovemos una educación personalizada

La educación personalizada implica el respeto a la persona de cada alumno/a, a sus peculiaridades, ritmos de maduración, capacidades y proyecto de vida. Respetamos las diferencias individuales y fomentamos la dimensión vocacional inherente a toda existencia humana y cristiana.

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Fomentamos el desarrollo intelectual

Damos especial relieve al trabajo intelectual serio y riguroso, y procuramos que cada alumno/a llegue al máximo de sus posibilidades en este campo.

 Educamos el sentido crítico

Desarrollamos progresivamente el sentido crítico de los alumnos/as, tanto de si mismos como respecto de la realidad social, cultural y científica y fomentamos su capacidad de discernimiento e iniciativa personal.

 

Un colegio promotor de solidaridad

Conscientes de que los estímulos empleados en la educación son muy importantes para el desarrollo social de nuestros alumnos/as, utilizamos aquellos que favorecen la formación en la solidaridad, y evitamos los que implican Individualismo y espíritu competitivo; los que significan menosprecio o desprecio de la persona; la exaltación egoísta del individuo, por encima del bien común y de la dimensión social de la persona; la ridiculización de actitudes; la admisión indiscriminada de los valores de la sociedad consumista; cuanto lleve a justificar el triunfo por encima de todo.

 

Una escuela generadora de igualdad

Evitamos en nuestro centro actividades, situaciones y procesos que supongan una discriminación real por motivos físicos, económicos, culturales, étnicos intelectuales o religiosos para cualquiera de los miembros de la Comunidad Educativa. Para conseguir una verdadera integración fomentamos la comunicación cristiana de bienes y favorecemos a los más necesitados. Atentos a la llamada evangélica de la atención a los últimos, acentuamos nuestro esfuerzo educativo con aquellos alumnos/as menos dotados a nivel intelectual, humano o familiar.

 

Evaluamos continuamente nuestra acción educativa

Convertimos la evaluación, entendida como proceso continuo que verifica el rendimiento de la Comunidad Educativa, en un estimulo y una orientación constante en la mejora de nuestra acción educadora, del proceso de enseñanza-aprendizaje y de todos los elementos del Proyecto Educativo.

 

Autonomía pedagógica del centro

Reafirmamos la autonomía pedagógica contemplada por las leyes, así como el derecho de los profesores al ejercicio de la libertad de cátedra dentro de los límites dados por las características del nivel educativo en el que imparte su enseñanza y por el respeto al Proyecto Educativo.

 

Promovemos la formación del profesorado

Uno de los servicios que hemos de ofrecer a nuestra sociedad es impartir una enseñanza de calidad. La investigación educativa de los profesores y la adecuada actualización tanto científica como pedagógica son medios privilegiados para ello.

Promovemos, por ello, la formación permanente del profesorado, en el orden profesional, humano y re Procuramos dignificar la vocación de educador en todos los niveles. Asimismo, damos especial importancia al trabajo en equipo del profesorado.

 

Formamos una Comunidad Educativa

La Comunidad Educativa de nuestro colegio requiere la integración armónica de todos los estamentos que intervenimos en la vida del centro: entidad titular, profesores, alumnos, padres y personal no docente, dentro de un espíritu de familia que impregna las relaciones interpersonales y la convivencia escolar.

La participación activa, coordinada y responsable de todos los estamentos implicados en el colegio construye la Comunidad Educativa. Todos se responsabilizan del buen funcionamiento del colegio buscando juntos el bien común de acuerdo con los principios de este Proyecto Educativo y participando en las actividades del centro y en los órganos de gobierno y participación establecidos.

 

En tomo a un Proyecto Educativo

La responsabilidad compartida en la puesta en práctica de nuestro Proyecto Educativo es la fuerza integradora de la Comunidad Educativa. Este Proyecto Educativo fija y actualiza constantemente los objetivos y métodos de la acción educativa que realizamos.

 

Con un Proyecto Organizativo de Centro

Nuestro colegio se organiza de acuerdo con la legislación vigente. El Proyecto Organizativo de Centro precisa los ámbitos y niveles de participación de los diversos estamentos que formamos la Comunidad Educativa.

 

Un centro abierto al entorno

Nuestro colegio es un centro abierto a su entorno social y cultural. Reconocemos y fomentamos los valores de este entorno en el que estamos y nos integramos en la comunidad local. Nuestro diálogo escuela-entorno nos ayuda a ser sensibles a los cambios de la sociedad, nos hace compartir sus inquietudes y problemas, tomar parte adiva en la búsqueda de las soluciones adecuadas y nos urge a renovar nuestra acción educativa de acuerdo con las exigencias de los tiempos.

 

Un colegio abierto a todos

El colegio permanece abierto a todos, en efectiva igualdad de derechos y sin ningún tipo de discriminación, adaptándose en sus criterios de admisión a la legislación vigente.